miércoles, 21 de octubre de 2026
México

Presión de Donald Trump sobre el sector energético mexicano complica el T-MEC

La estrategia comercial del presidente estadounidense Donald Trump añade complejidad a la revisión del T-MEC, enfocándose principalmente en los activos petroleros de México.

Redacción Diario Central
Foto: eleconomista.com.mx

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus posturas proteccionistas en las últimas semanas, colocando al sector energético mexicano en el centro de la agenda bilateral. Esta estrategia, marcada por la apertura de múltiples frentes de negociación, ha complicado significativamente las conversaciones técnicas para la revisión del T-MEC. Fuentes cercanas a los equipos de trabajo indican que la administración estadounidense busca condiciones más favorables para sus empresas en el mercado de hidrocarburos, lo que contrapone la visión actual de soberanía energética defendida por las autoridades mexicanas.

La postura del mandatario estadounidense sugiere la intención de modificar cláusulas que, a su juicio, limitan la participación de inversionistas extranjeros en áreas estratégicas operadas por PEMEX. Aunque hasta el momento estas intenciones se mantienen en el terreno de las propuestas y exigencias en la mesa de diálogo, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la SENER han manifestado la necesidad de mantener el marco legal vigente. La incertidumbre sobre el futuro de estas negociaciones ha generado cautela en los mercados financieros y entre los principales actores económicos de ambos países.

Especialistas en comercio exterior señalan que la multiplicidad de frentes abiertos por Trump, que incluyen temas migratorios y de seguridad, aumenta la presión política sobre México. La administración mexicana enfrenta el desafío de equilibrar la defensa de los activos energéticos nacionales con la necesidad de preservar los beneficios comerciales que el tratado brinda a las cadenas de suministro binacionales. La capacidad de maniobra de la cancillería será determinante para evitar sanciones arancelarias que han sido sugeridas por el equipo de campaña estadounidense en caso de no alcanzar acuerdos satisfactorios.

Ante este escenario, la Secretaría de Economía y la representación diplomática en Washington mantienen canales abiertos para contener las exigencias que vulnerarían las políticas energéticas mexicanas. El gobierno federal ha enfatizado que cualquier ajuste al acuerdo comercial debe respetar el marco constitucional del país, priorizando la estabilidad económica y la independencia en la gestión de los recursos naturales. La atención ahora se centra en las próximas rondas de consultas, donde se definirá si es posible alcanzar un punto de equilibrio ante las presiones externas.

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