Relator de la ONU advierte sobre diversificación de ataques contra periodistas mexicanos

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Leopoldo Maldonado Gutiérrez, nuevo relator especial de la ONU, señaló que las agresiones a la prensa en México han adoptado nuevas modalidades complejas.
Leopoldo Maldonado Gutiérrez, recientemente nombrado relator especial para la libertad de expresión por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, presentó hoy en la Ciudad de México un diagnóstico preocupante sobre la seguridad de los trabajadores de los medios de comunicación. El funcionario subrayó que los ataques contra periodistas en el país han dejado de ser incidentes aislados para convertirse en un fenómeno diversificado que involucra tanto a actores estatales como a grupos de la delincuencia organizada.
Durante su intervención, el relator advirtió que la violencia ya no se limita únicamente a agresiones físicas directas, sino que ha mutado hacia formas sofisticadas de intimidación digital, vigilancia ilegal y el uso faccioso de procesos judiciales para inhibir el ejercicio periodístico. Según Maldonado, esta evolución representa un desafío mayor para las autoridades federales, quienes deben ajustar las estrategias de protección para garantizar la integridad de quienes ejercen la libertad de expresión.
El representante de la ONU enfatizó que el Estado mexicano tiene la obligación fundamental de desarticular las redes de impunidad que permiten que estos actos ocurran sin consecuencias legales. Aseguró que el relatoría especial buscará entablar una mesa de trabajo constante con la Secretaría de Gobernación y la Fiscalía General de la República para revisar los protocolos vigentes y asegurar que tengan un enfoque preventivo en lugar de meramente reactivo.
Finalmente, el relator hizo un llamado a las instituciones del Poder Judicial y a la Guardia Nacional para fortalecer la coordinación interinstitucional. Propuso que se mejoren los mecanismos de atención a víctimas para que los periodistas que enfrentan amenazas puedan acceder a refugio y protección de manera inmediata, evitando que el silencio forzado prevalezca en las regiones donde la labor periodística resulta más peligrosa.


